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Balto, un héroe en Central Park

Publicado por Fanny Baltazar el
Balto, un héroe en Central Park

La historia de Balto es uno de los sucesos reales más cautivadores de Estados Unidos y prueba cómo los perros son capaces de llevar a cabo increíbles hazañas. Fue tal la repercusión mediática de la aventura que protagonizó Balto, que en 1995 se estrenó una película que narraba su historia, llamada "Balto: la leyenda del perro esquimal".

 Una feroz epidemia de difteria se declara en la ciudad de Nome (Alaska, Estados Unidos). Las reservas de antitoxina diftérica no tardan en agotarse. Sin ella, decenas de personas, entre ellas muchos niños, no lograran sobrevivir a la enfermedad.

En Anchorage, a 1609 kilómetros de distancia existen reservas. Pero… un fuerte temporal de frío, hielo y nieve ha cortado las principales vías de comunicación.

Solo queda una solución, transportar la antitoxina a Nenana en ferrocarril. Desde allí hasta Nome deberá ser transportada en trineo. La gran distancia a cubrir y las terribles condiciones meteorológicas obligan a realizar varios relevos.

Un total de 20 mushers y 100 perros participaran en esta carrera contrarreloj para salvar a los enfermos habitantes de Nome.

El día 2 de febrero, a las 5.30 a.m, Gunnar Kaasen y su equipo de perros, encabezado por BALTO entra en Nome con el suero salvador.

El musher declaró a su llegada:

“No podía ver el rastro. Muchas veces ni siquiera pude ver a mis perros. Por lo que cegado por el vendaval, confié en Balto, mi perro guía. Ni una sola vez dudó”

Balto ha pasado la historia por ser el perro que encabezó ese último relevo que transportó el suero hasta Nome. Pero, es de justicia reconocer la labor del resto de mushers y perros que participaron. Entre ellos destacaría Togo, un Husky Siberiano de 12 años.

El musher Leonhard Seppala y su equipo, con Togo a la cabeza, recorrieron más de 270 kilómetros con temperaturas que rondaban los 45 grados bajo cero. El trayecto más peligroso del recorrido.

Muchos de los perros que participaron en esta epopeya murieron debido al cansancio o al temporal. Los supervivientes acabaron extenuados y helados.

El 17 de diciembre de 1925, diez meses después de su hazaña, se descubría esta estatua en presencia de Balto y su musher Gunnar Kaasen.

 

La estatua de Balto está encaramada en una roca de esquisto de Manhattan. En su frente, hay colocada una placa con un bajo relieve que muestra a los perros arrastrando un trineo y desafiando a la tormenta de nieve. Una inscripción muestra la siguiente dedicatoria:

“Dedicado al indomable espíritu de los perros de trineo, quienes llevaron la antitoxina 600 millas sobre el hielo, a través de las traicioneras aguas, a través de tormentas de nieve del Ártico desde Nenana para el alivio de los afectados de Nome en el invierno de 1925.

Resistencia Fidelidad Inteligencia.”


 Fuente de Información: Historias de Nueva York

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